La prisa del Gobierno por vender un país libre de virus amenaza la campaña estival

Camino de ida y vuelta. La ofensiva en apoyo del sector turístico que lanzó el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado 23 de mayo, corre el riesgo de derrapar por los mensajes contradictorios, cuando no inverosímiles, lanzados en la última semana. De hecho, la euforia con la que se recibió el anuncio de apertura del país al turismo internacional, con la decisión de eliminar la cuarentena al viajero internacional a partir del 1 de julio, amenaza con perder todo su empuje y, lo que es peor, terminar teniendo un efecto justo contrario al perseguido

Foto: Imagen de la playa de Las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria en el primer día de la fase 2. (EFE)

Imagen de la playa de Las Canteras de Las Palmas de Gran Canaria en el primer día de la fase 2. (EFE)

La ofensiva lanzada hace dos semanas por el propio Sánchez tuvo un resultado inmediato y, según Exceltur, la patronal del sector, las reservas se triplicaron en apenas 48 horas, y los inversores celebraron la noticia aupando en bolsa a buques insignia del sector. Una tendencia que fue cristalizándose con el paso de los días y que ha permitido a IAG anotarse desde entonces una ganancia del 72% en el parqué, mientras que Meliá se ha revalorizado un 46,3%, NH un 33% y Amadeus, un 22,5%.

Suma y sigue, porque Room Mate cifró en un 50% el incremento de las reservas; el grupo de la familia Escarrer notó que las visitas a la web se dispararon un 160% en la semana inmediatamente después al anuncio y que las reservas se situaron al nivel de años anteriores, mientras que en la cadena Palladium se multiplicó por tres respecto a la semana anterior, por citar algunos ejemplos.

Una buena tendencia que, sin embargo, ha sido puesta en jaque por los mensajes contradictorios de la última semana respecto a la apertura de fronteras y por la desconfianza que ha generado el Ejecutivo con su nueva estadística de fallecidos por covid-19, métrica que, lejos de generar confianza, ha desatado todavía más escepticismo respecto a la seguridad sanitaria que ofrece nuestro país. Un aspecto crítico en un momento en el que todo el planeta compite por atraer visitantes y que, en el caso español, ha recibido dos duros reveses en los últimos días en los dos países que más turistas nos envían: Reino Unido y Alemania.

El rotativo británico 'Financial Times' dedicó el pasado jueves un incisivo artículo titulado "Datos erráticos arrojan dudas sobre la estrategia de confinamiento de España" en el que ponía negro sobre blanco la consecuencia que ha traído consigo el nuevo sistema de conteo del Ejecutivo, giro que le ha permitido anunciar esta semana por dos jornada consecutivas la exitosa cifra de cero víctimas registradas, pero que se ha llevado por delante la tan necesaria credibilidad.

Sobre todo, cuando estos números eran rebatidos por diferentes comunidades autónomas que sí han continuado reportando a lo largo de la semana nuevos datos de fallecidos, desatando una guerra de números que, en palabras del propio FT, lo único que ha conseguido ha sido "crear incertidumbre".

El Gobierno abrirá el país al turismo internacional el 1 de julio
El Gobierno abrirá el país al turismo internacional el 1 de julio

Justo el efecto contrario al buscado, ya que toda la estrategia de desescalada del Gobierno ha estado condicionada por su deseo de garantizar la máxima seguridad posible, máxima que está detrás de iniciativas como el sello garantía sanitaria que anunció el presidente hace dos semanas, hasta la decisión de volver a solicitar una última prórroga del estado de alarma, que extenderá esta medida excepcional hasta el próximo 21 de junio, a pesar de los condicionantes que tiene de cara al turismo, al limitar la libertad de movimientos y obligar a someterse a todo visitante extranjero a una cuarentena.

Una cautela comprensible, pero que desde algunos frentes empresariales critican por no haberse sabido comunicar correctamente, lo que ha provocado el efecto justo contrario al perseguido, hasta el punto de que nuestro país es el único de los 27 que Alemania ha dejado fuera de los estados que ha autorizado a sus ciudadanos a visitar a partir del próximo 15 de junio.

Siendo puristas, tampoco es correcto del todo decir que las autoridades germanas han prohibido visitar España, sino que nuestro país no autoriza la libre entrada a extranjeros hasta el 1 de julio, medida ante la que el país de Ángela Merkel actuará en consecuencia mientras mantengamos las restricciones, dejando así a nuestro país en clara desventaja frente al resto. Y conviene recordar que alemanes y británicos son nuestros principales visitantes extranjeros.

Estas idas y venidas tienen un impacto directo en los turistas, que para cerrar sus vacaciones necesitan certezas. Como señalan desde RiU, "hemos notado más tráfico y búsquedas en nuestra web (desde el anuncio de Sánchez), pero no se han concretado las reservas. El mercado está a la expectativa, y para realizar la compra necesita claridad y confirmación oficial de la apertura de vuelos intraeuropeos y del movimiento dentro de España".

Quizás fuera el deseo de transmitir esta certidumbre lo que llevó a la ministra de Industria, Reyes Maroto, el pasado jueves, durante un encuentro con corresponsales extranjeros, a pecar de exceso de confianza y anunciar el levantamiento de las restricciones con los países fronterizos, Portugal y Francia, a partir del próximo 22 de junio, coincidiendo con la libre circulación de los nacionales.

Una opción que, según confirmaron fuentes de Interior a este medio, está sobre la mesa dentro de las constantes negociaciones que se mantienen desde diferentes ministerios tanto con las empresas como con autoridades de otros países y comunitarias, pero que a día de hoy es solo eso, una opción más sobre la que se está hablando.

Lo importante, la claridad

"Es importante la fecha, cierto, pero lo más importante es tener claro que la elegida, ya sea el 22 de junio o el 1 de julio, va a ser esa, porque los turistas necesitan poder organizarse. Lo que no se puede es lanzar mensajes contradictorios, la gente está deseando cogerse vacaciones, pero los mensajes contradictorios no ayudan", señala Jorge Marichal, presidente de CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos).

El deseo de acelerar la apertura de fronteras y reactivar el turismo es una ofensiva lanzada por la propia Bruselas, que está también detrás el acelerón dado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez en las últimas semanas, un gabinete cuya estrategia hasta julio venía determinada por los criterios sanitarios, lo que explica que España siga siendo uno de los países más conservadores tanto en las medidas internas como en la apertura al turismo extranjero, manteniendo el 1 de julio como fecha oficial.

Pero, en paralelo, han entrado las prisas por atraer visitantes y tratar de reactivar la economía, ante el bofetón de dura realidad que vendrá en cuanto se levante el estado de alarma. Una pieza del puzle que nuestro país intentar encajar junto a la de la máxima de la seguridad sanitaria negociando la apertura de corredores sanitarios con otros países, o defendiendo ante Bruselas la necesidad de aplicar protocolos y reglas comunes a todos los estados, lo que ha derivado, incluso, en el envío de una carta conjunta firmada por de Sánchez y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, abogando por ello y emplazando a las autoridades comunitarias a tomar las riendas.

Unos mandos que España, al menos durante la última semana, parece haber perdido y, lejos de lograr transmitir un mensaje de seguridad al turista extranjeros, ha creado incertidumbre y ha dado la imagen de estar superada por las prisas desatadas en todo el Viejo Continente y su máxima de ser un destino 'Covid free'.

El Confidencial 07.06.2020