El verano en juego: La pugna por el turista libre de coronavirus

No habrá playas abarrotadas de bañistas ni grandes colas para visitar monumentos este verano. La pandemia de coronavirus ha cortado en seco el turismo, arrasando un sector que para España y otros países mediterráneos representa el principal motor económico y que muchos gobiernos se afanan ahora en remontar. El objetivo: salvar lo que se pueda de la inminente campaña estival y llevarse para sí los turistas libres de Covid-19 que, en un contexto de crisis sanitaria mundial, se atrevan a viajar una vez se reabran las fronteras.

La carrera europea por repartirse un pastel que este año se prevé mucho más pequeño ya ha empezado. Hay mucho dinero en juego y muchos empleos: el turismo supuso el 10% del PIB de todo el continente en el 2018, acercándose al 20% en Grecia o Croacia y al 13% en España o Italia. Dio trabajo a más de 14 millones de personas y reportó ingresos directos por valor de 138.000 millones de euros solo entre julio y agosto, según los últimos datos de Eurostat. Son estas magnitudes económicas las que explican los intrépidos movimientos de algunos gobiernos, que han entrado en una competición sin complejos por el turista extranjero mientras intentan retener como sea el nacional.

Iniciativas

Francia negocia un corredor con Reino Unido; Grecia y Croacia, con Austria y Alemania

Francia y Reino Unido negocian la creación de un corredor turístico preferente; Grecia, Croacia, Chipre y Malta intentan pactar otro corredor con Austria, Suiza, Alemania y los países nórdicos; las repúblicas eslavas tratan de diseñar un “pasillo vacacional” que conectaría vía aérea estos estados. Un plan que Croacia quiere ampliar a todos los países posibles siempre que su situación sanitaria sea positiva. Grecia y Chipre valoran la creación de una zona segura para el turismo en el Mediterráneo oriental y el ministro de Exteriores italiano, Luigi di Maio, hizo la semana pasada un llamamiento a través de la prensa alemana para que los ciudadanos de ese país veraneen en Italia: “¡venid a nuestras playas!”, escribió.

Alrededores de la Sagrada Familia, en Barcelona, durante el confinamiento
Alrededores de la Sagrada Familia, en Barcelona, durante el confinamiento (Marta Pérez / Efe)

España había optado hasta ahora por una postura más cautelosa, en la línea de la desescalada más restrictiva de la Unión Europea y que prima la contención de la pandemia y la seguridad sanitaria frente a la economía. Esta posición había levantado críticas en algunos sectores al considerar que el país se estaba quedando rezagado en la pugna europea por los turistas y que el control del coronavirus es compatible con la reactivación de la industria. La secretaria de Estado de Turismo, Isabel Oliver, defiende al respecto un calendario escalonado en función de la situación de la pandemia y coordinado con la Comisión Europea para evitar que cada país actúe por su cuenta y riesgo. “A finales de junio, si todo va bien, los españoles se podrán mover ya por el territorio español y podrán hacer turismo”, vaticina Oliver. Más adelante, ya en julio, el país podrá abrir las puertas al turismo europeo de forma controlada y sin cuarentenas, aseguró ayer el Gobierno.

 

“España está preparada para recibir viajeros”, sostiene la secretaria de Estado de Turismo. El Gobierno mantiene un diálogo continuo con sus homólogos europeos, no solo con Alemania, afirma Oliver, “para reactivar cuanto antes, pero siempre de forma segura, la actividad turística”. “El objetivo es recuperar la libre circulación con toda Europa y en todo el país, pero siempre teniendo en cuenta la realidad sanitaria y evitando el riesgo de rebrotes. Por eso apoyamos la idea de la Comisión Europea de establecer corredores seguros entre territorios con situaciones epidemiológicas similares”, sostiene.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto
La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto (Emilio Naranjo / Efe)

El Gobierno mantuvo la semana pasada, junto a otros países mediterráneos, una reunión telemática con Alemania para explorar la posibilidad de estos corredores, que la Comisión Europea avala. Inmediatamente después del encuentro, el ministro italiano Di Maio publicó su impetuoso artículo en el diario alemán Bild y su Gobierno anunció la reapertura de los aeropuertos y fronteras del país para el tres de julio, lo que en círculos turísticos españoles ha sido interpretado como “una maniobra en toda regla” para intentar ganar terreno a España, que respondió pocos días después con el anuncio del presidente Pedro Sánchez inaugurando la temporada turística.

 

La industria de los viajes confía en encauzar la situación con Alemania, un país donde la pandemia ha tenido poca incidencia y que no representaría un alto riesgo de rebrote para España si se toman, insisten, las medidas de seguridad adecuadas. El año pasado visitaron España más de 11 millones de turistas alemanes –el segundo grupo por detrás de los viajeros del Reino Unido–, con destino principalmente a Baleares y Canarias, que prevén viajes piloto con el país germano entre junio y julio. En total, estos turistas gastaron en el país 11.722 millones de euros.

 

En paralelo, Alemania también está presionando para abrir rutas turísticas con el sur de Europa, no solo porque a sus habitantes les apetezcan unos días de asueto, sino porque sus potentes touroperadores, aerolíneas y red de agencias de viajes se juegan su supervivencia con la campaña de verano –es un país básicamente emisor de turistas– y han pedido ayuda al Gobierno de Angela Merkel. En cambio, el Reino Unido, el primer país exportador de turistas a España, sufre un mayor impacto de la Covid. España explora corredores turísticos con otros países, aún en fase de negociación.

El aeropuerto de Barcelona, a mediados de este mes, aún desierto
El aeropuerto de Barcelona, a mediados de este mes, aún desierto (Mané Espinosa)

Con todo, el futuro de la campaña de verano es enormemente incierto y los países mediterráneos solo pueden aspirar a “posicionarse en caso de que se permita viajar, es una operación de marketing”, subraya Enrique Navarro, director del Instituto de Investigación de Turismo de la Universidad de Málaga, que monitoriza el estado de la industria de forma exhaustiva desde que estalló la pandemia. “¿Quién sabe qué pasará dentro de dos meses y cómo reaccionarán los ciudadanos? ¿Tendrán miedo a viajar? ¿Tendrán dinero para viajar? La crisis económica es profunda y no hay certezas”, insiste.

 

Ante este escenario, Javier Gándara, presidente de la asociación de aerolíneas ALA, que agrupa a 80 compañías que operan en España, insiste en que aún “es pronto para predecir cómo será la temporada, las aerolíneas estamos preparadas para volar y cumplir las normas sanitarias, pero tendremos que ser cautelosas y flexibles en función de la demanda”.

Sectores

“Las aerolíneas debemos ser flexibles en función de la demanda real”, dicen en ALA

Para Manuel Butler, director ejecutivo de la Organización Mundial del Turismo, los acuerdos bilaterales entre países “son soluciones de corto recorrido”. “La Covid-19 es un problema global y por tanto la respuesta también ha de ser global, con garantías de un amplio acuerdo y fomentando la seguridad sanitaria en toda la experiencia del viaje, de puerta a puerta”, indica.

 

Solo así se conseguiría, afirma, que turistas de países con la pandemia controlada se arriesguen a viajar. En este sentido, los informes internos que maneja Turespaña señalan que solo el 17% de los alemanes, el país que hasta el momento ha mostrado más interés por abrir rutas turísticas, “quiere hacer las maletas inmediatamente después de las primeras medidas de relajamiento”, fijadas para el 15 de junio, según las últimas encuestas realizadas en el país. La mitad de los consultados quiere esperar hasta que casi todas las ofertas estén disponibles nuevamente en el destino, y el 22% prefiere posponer su viaje hasta que haya “una vacuna contra el coronavirus y sea posible viajar normalmente y disfrutar del destino sin restricciones”.

Clientes en una terraza de Madrid, durante la fase 1
Clientes en una terraza de Madrid, durante la fase 1 (Dani Duch)

“Estamos siendo prudentes como país, pero esta actitud es buena; cuando abramos nuestras puertas al turismo tenemos que estar convencidos de que somos un destino seguro y que así lo perciba el viajero”, añade Manuel Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat). El país que mejor controle la pandemia será el que se lleve al tan cotizado turista.

La Vanguardia, 26.05.2020

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