Jordi Mestre: “¡Lo que daríamos ahora todos por tener turistas!”

La emergencia sin precedentes provocada por el coronavirus ha dejado fuera de juego a los hoteles. Aunque no del todo. Algunos se han reconvertido, con el único interés de ayudar, en prolongaciones de hospitales y en alojamientos para profesionales de la salud. Jordi Mestre, presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona, ve en esta respuesta una muestra del “compromiso que el sector tiene con la ciudad”. En conversación telemática con La Vanguardia , este hotelero apuesta por atender la urgencia pero también por pensar en la recuperación y poner en valor la aportación del turismo a la sociedad.

El presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona reitera el compromiso de su sector en la batalla contra la pandemia y reivindica el valor del turismo para la ciudad

Jordi Mestre: “¡Lo que daríamos ahora todos por tener turistas!”

Jordi Mestre, ayer, en su domicilio durante la entrevista con La Vanguardia por videoconferencia (LV)

Impacto en las empresas

“No tenemos ni un cliente; cero ingresos económicos, sólo ingresos emocionales”

Muchos hoteleros se han volcado para plantar cara a esta gravísima crisis sanitaria.

La situación es dramática. Los hoteles cerramos. Lo íbamos a hacer aunque no se hubiese decretado el estado de alarma. Nos estábamos quedando sin clientes. Unos cuantos voluntariamente se ofrecieron a apoyar a los hospitales para acoger a pacientes no graves y a sanitarios. Ya son 2.500 habitaciones. Los establecimientos se han puesto a disposición de la Administración y ella los opera con su personal. Otros dan un servicio mínimo a profesionales desplazados, personas que no pueden regresar a sus países...

¿Esta situación y la respuesta de que está dando el sector puede cambiar la percepción negativa que parte de la población tiene del turismo en general y de los hoteles en particular?

Por desgracia, ahora se está viendo la importancia que tiene el turismo para la sociedad, para la economía y para la vida de las ciudades, también para Barcelona. La demonización que ha sufrido, la extensión de lo que se ha llamado turismofobia, vemos que no tiene sentido. ¡Lo que daríamos ahora todos por tener turismo! Y pongo un ejemplo. En Venecia, la ciudad donde más se ha debatido sobre este asunto, en la que el turismo parecía que era un tipo de peste, ahora la gente está deseando que los turistas regresen.

¿Esta colaboración tan estrecha de estos días entre los hoteleros y las administraciones puede mejorar la relación, que no ha sido en los últimos años la mejor, especialmente con el Ayuntamiento de Barcelona?

Ahora estamos en una situación extrema que ha cambiado o está cambiando muchas relaciones entre empresas, sectores, administraciones, familias, personas... No sé si habrá cambios de valores, ya se verá. Seguramente deberíamos hacer cambios sociales, económicos y, en primer lugar, políticos. En cuanto a nuestro sector, insisto en que todo dependerá de si somos capaces de poner en valor lo que supone el turismo, tanto el de ocio como el de negocios, no sólo desde un punto de vista económico (en el comercio, la restauración...), también cultural, por la experiencia que permite. En este sentido, las relaciones deberían poder ser más naturales y fluidas que lo que han sido. Los hoteleros hemos estado en otras ocasiones, y ahora también, a las duras y a las maduras. Fíjese, muchas veces intervenimos, a menudo de manera anónima, en muchos eventos culturales, deportivos, empresariales... que si la ciudad no tuviera la planta hotelera que tiene no se podrían hacer. Por eso, pedimos reconocimiento a lo que aportamos.

¿Hasta que punto les va afectar esta crisis?

Si un sector ha notado en primera persona lo que supone esta pandemia es el turístico y, en concreto, los hoteles. Nadie tiene la bola de cristal, pero hay cosas que están claras. La Semana Santa ya se ha perdido y el verano, siendo realistas, prácticamente también. Ojalá me equivoque. Hay pánico y no se superará de verdad hasta que haya una vacuna testada. También hay que tener en cuenta que gran parte de nuestros clientes son de países anglosajones, alemanes, nórdicos... que planifican sus vacaciones con meses de antelación. Y el calendario es el que es. Además, la debacle económica que afectará a empresas y familias dejará a la gente sin recursos o con muchos menos que antes para viajar.

¿Los gobiernos están respondiendo correctamente desde el punto de vista económico?

La respuesta tiene amplio margen de mejora. Los hoteles están cerrados. No tenemos ni un cliente. Cero ingresos económicos, sólo los ingresos emocionales en los que están a disposición de las administraciones por la emergencia sanitaria. Los ERTE son medidas de urgencia. Pero para salvar al paciente hay que hacer más cosas, deberemos hacer ERE, ajustar las plantillas a las ocupaciones, que esperamos comiencen a remontar, lentamente, a partir de septiembre, y eso en el mejor de los casos. Si no se toman las medidas oportunas y rápidas, también desde las administraciones, esto puede ser una tragedia, con concursos de acreedores y cierres.

El futuro

El regreso de Barcelona al mapa

Cuando la crisis del coronavirus pase, Barcelona querrá volver al mapa turístico global. “Harán falta muchos recursos públicos y privados, políticas de promoción y otras acciones para hacerlo posible”, destaca Jordi Mestre. Para el presidente de los hoteleros, la marca de la capital catalana “es muy potente”, pero “no nos podremos dormir; ahora todas las ciudades sufren y las que hagan mejor y más rápido los deberes tendrán ventaja”. Ayuntamiento y sector deberán acordar qué modelo es el mejor. Sobre ello comenzaron a hablar antes de la pandemia.“Hay que poner en valor el turismo –dice Mestre– y, claro, también regularlo, en algunos puntos seguramente hay sobresaturación”.

La Vanguardia, 03.04.2020