Los hoteleros de Barcelona se vuelcan en el auxilio de la ciudad

La lucha contra el coronavirus sepulta rencores que vienen de lejos. Así lo están demostrando desde que se decretó el estado de alarma los hoteleros de Barcelona. El sector, que desde el 2015 venía manteniendo un enfrentamiento feroz con el Ayuntamiento, pendiente de resolución en los tribunales de justicia, se ha volcado desinteresadamente en socorro de la ciudad, poniendo su infraestructura al servicio de la emergencia sanitaria, social y económica derivada de la pandemia. Y lo hace en unas circunstancias especialmente críticas para esta actividad, una de las que parecen condenadas a una recuperación más larga y costosa.

Los hoteleros de Barcelona se vuelcan en el auxilio de la ciudad

Batas y mascarillas.Vestíbulo del hotel Meliá Barcelona Sarrià, reconvertido estos días en centro hospitalario (PAU BARRENA / AFP)

El sector aparca sus rencillas con el Ayuntamiento y se pone a su absoluta disposición

La primera y fulgurante reacción de algunos hoteleros a título individual ha dejado paso a una acción coordinada con las autoridades municipales y los responsables de la sanidad catalana. Hoteles de alta capacidad, con un gran número de habitaciones y camas –a efectos de atención médica es preferible la agrupación de pacientes– están siendo utilizados como prolongaciones de los cuatro hospitales de referencia de la ciudad (Mar, Clínic, Vall d’Hebron y Sant Pau) para completar el tratamiento de los pacientes que han recibido el alta hospitalaria.

Hotel salut

El modelo del Cotton House de la cadena Praktik se ha replicado en el resto

El primer establecimiento reconvertido para los nuevos usos fue el hotel Cotton House de la Gran Via, al que casi de inmediato se unió el Bakery, otro negocio de la cadena Praktik (una de las que en estos últimos años ha mantenido un más alto nivel de beligerancia con el gobierno de Ada Colau), así como el Catalonia Plaza de la plaza Espanya y el Melià Sarrià. Anteayer se sumó el hotel Princess del Fòrum y está previsto que en las próximas semanas se vayan adecuando nuevas instalaciones. Según fuentes municipales una de las próximas incorporaciones será del Expo Hotel, junto a la estación de Sants.

Asimismo están ya operativos diversos hoteles que albergan a profesionales de la sanidad, como el Alimara, el Room Mate, el Catalonia Diagonal –la cadena ha puesto todos sus hoteles a disposición de los servicios de salud– y el Pullman Skipper de la avenida Litoral. Y progresivamente irán habilitándose los llamados hoteles sociales, que acogerán a personas que han superado las fases más críticas del contagio y cuyas viviendas no reúnen las condiciones mínimas para observar debidamente el confinamiento. El hotel Princess alternará estas dos funciones, la hospitalaria y la social.

La iniciativa de los hoteleros ha comenzado a provocar la reacción de otros sectores en forma de aportaciones a la cadena solidaria que se ha desplegado en torno a la lucha contra la Covid-19. La última se conoció ayer, cuando la eléctrica Endesa anunció que se hará cargo del consumo de luz y gas de los hoteles en cuestión, en primera instancia el Cotton House, el Alimara y el Melià Sarrià, además del Melià Sitges y el Tryp Vielha Baqueira.

“La situación es tan excepcional que no podíamos hacer otra cosa. Con los edificios vacíos podíamos contribuir a ayudar en esta crisis”, explica José María Trenor, propietario de los hoteles de la cadena Praktik. Sostiene que lo más complicado fue el principio, ya que son muchos los hoteles que no pueden funcionar como centros sanitarios al disponer de moqueta o no tener una infraestructura potente. Para estudiar todas las opciones y desarrollar la logística se ha creado una oficina técnica (hotel Salut) en la que están presentes el Gremi d’Hotels, el Consorci Sanitari, la Guardia Urbana y Bombers. El modelo del Cotton House se ha replicado en el resto de establecimientos.

Nueva función

Centenares de clientes-pacientes se alojan en estos establecimientos

Trenor explica que se han contratado lavanderías especializadas, empresas de limpieza que cuentan con equipos de protección para hacer la desinfección y también se ha llamado a trabajadores que estaban en ERTE y que deseaban echar una mano como voluntarios. “Ellos duermen en el hotel Garden porque están expuestos al contagio y así protegemos a sus familias”.

Desde la cadena Catalonia, un portavoz señala que “tener los hoteles con las puertas cerradas no aporta nada. Abrirlas en estos momentos, para ampliar la capacidad asistencial hospitalaria o para ofrecer alojamiento a profesionales de la salud, es nuestra responsabilidad y la mejor forma que tenemos de colaborar en esta situación”.

No hay ningún incentivo económico para los hoteleros, pero Trenor califica la experiencia de gratificante, como prueban los mensajes de las familias afectadas que les animan a continuar. Dice que los hoteles ofrecen su gran experiencia en recibir a los visitantes y que ahora sus establecimientos están ocupados por clientes-pacientes, por otro tipo de inquilinos temporales distintos a los habituales, porque están enfermos y hay que extremar los cuidados, pero que merecen la misma excelencia en el trato. “Estos días vamos a llegar a un acuerdo con Movistar y Vodafone para que nos distribuyan tabletas porque hay un 10% de los enfermos que no se pueden comunicar con sus familias. Las recibiremos en breve”.También han pedido a Zara pijamas, ya que muchos pacientes vienen con lo puesto y con mucha angustia.

El Mobile 2021, punto de partida de un renacimiento especialmente difícil

Trenor asegura que lleva dos semanas sin parar, en continuo contacto con otros hoteleros, guardia urbana, bomberos, médicos... En la misma situación está Santiago Hernández Zayas, director del Princess, que volvió a abrir sus puertas hace dos días después de verse obligados a cerrar. Explica que el trajín para reconvertir el hotel es enorme. “La logística conjunta que lleva a cabo hotel Salut es impresionante –explica Hernández–. El día 31 hicimos un ensayo general y el 1 ya pudimos acoger a los primeros clientes-pacientes”.

El director del Princess explica que desde el momento en que empezaron a ver que algunos hoteles de Barcelona se volcaban con la causa pensaron que no podían quedarse atrás. Primero donaron edredones y camas, que se ubicaron en los pabellones de la Fira, pero luego se plantearon dar un paso más. Reconoce que aún están en shock por todo lo que está ocurriendo, pero trabajar como centro de referencia para el hospital del Mar les está ayudando a sobrellevar mejor la situación. “Han ocupado todo el hotel, desde las cocinas, donde llega el catering que luego se sirve a las habitaciones, hasta cualquier rincón. Nosotros mantenemos la recepción y el personal sanitario se ocupa de la relación con los enfermos”.

Hernández también destaca que la transformación que ha sufrido estos días el hotel no hubiera sido posible sin la ayuda del centenar de voluntarios que han ayudado exponiéndose de forma desinteresada. Juan Pablo Jiménez es uno de ellos. La semana pasada estuvo en el hotel Melià Sarrià y también en el Princess. Se ocupa de desmontar las habitaciones para dejar lo imprescindible, la cama y poco más. Lleva su propio equipo de protección y, en su caso, tiene a su hija y a sus padres confinados viviendo con él. “Vamos con sumo cuidado, pero hay que ayudar a los que lo están pasando mal”. Trabaja conduciendo una excavadora en una obra, ahora paralizada , y el fin de semana forma parte del equipo de limpieza de Esplugues. Mañana, sábado, se centrará en desinfectar los entornos de mercados, centros de salud y farmacias. “Vamos a tope para que nadie se quede sin ayuda ”, concluye.

Curiosa la situación que viven los hoteles. Hace un mes y medio, la gran amenaza era la cancelación del Mobile. Esta provocó que ya en febrero, por primera vez en más de dos años, se registrara una caída del número de pernoctaciones (-4,8%) respecto al año anterior. Hoy aquel problema parece una minucia comparado con las negras perspectivas para los meses –probablemente años– venideros. El cataclismo económico que ya empieza a manifestarse y las previsibles limitaciones a la movilidad se ciernen sobre un sector que, en el caso de Barcelona, vive del cliente internacional (más del 80% proviene del extranjero). Trenor cree que deberán aguantar unos meses. Entiende que será complicado llegar a septiembre y pone como objetivo mantenerse hasta el próximo Mobile para renacer. “La cancelación del congreso fue el punto en el que la actividad cayó y el del 2021 ha de ser el momento en el que resurja”.

La Vanguardia, 03.04.2020