El Maresme reclama el ‘metro de la costa’ para conectar con el aeropuerto

El próximo mes de febrero se cumplen 15 años de la supresión de la línea directa de tren entre Mataró y el aeropuerto de Barcelona. Su recuperación es una de las eternas reivindicaciones, junto con la eliminación de los peajes y la mejora de las frecuencias en las líneas R1 y RG1, que volverán a estar sobre la mesa de la comisión de movilidad del Consell Comarcal del Maresme en sus negociaciones con la Conselleria de Territori i Sostenibilitat.

El Maresme reclama el ‘metro de la costa’ para conectar con el aeropuerto

Tren pasando entre Sant Pol de Mar y Calella (Pedro Catena)

 

Una conexión ágil con el aeropuerto, según el presidente de la comisión del Maresme, Joaquim Arnó, es “una pieza clave para nuestro desarrollo económico y en especial turístico”. Una reivindicación que comparte el conseller Damià Calvet, que se muestra partidario de impulsar “el metro de la costa, que conecte la totalidad del Maresme con la capital y sus servicios”.

La configuración actual de la red ferroviaria impide una conexión directa de la línea del Maresme con el aeropuerto, que sí estaba disponible antes de la implantación de la alta velocidad en el 2005. Por ello, desde la comarca están muy pendientes del avance de las obras de La Sagrera, cuyo complejo podrá actuar como intercambiador de todas las líneas. La estación de Sants, por su configuración, no permite ningún intercambiador e impide que las líneas que proceden del túnel de la plaza Catalunya (R1, RG1, R3 y R44) conecten con las que se dirigen hacia el aeropuerto.

Por tanto, si el Maresme pierde definitivamente una conexión directa con el aeropuerto, desde la comarca la exigencia pasará por una gran mejora en las frecuencias de tren. Así, se debería recuperar el viaje hasta el aeropuerto en 30 minutos desde Mataró. En este caso, si se impulsa el metro de costa , el usuario de la R1 hasta la terminal de El Prat,como máximo debería esperar cinco minutos en el intercambiador para transbordar hacia una línea del aeropuerto. Por ese motivo se impone una clara mejora en la accesibilidad entre la comarca costera y Barcelona para los casi 40 millones de pasajeros que la línea transporta anualmente, que en muchas ocasiones están obligados a viajar de pie.

Los viajeros se apiñan en el tren a medida que se acerca a Barcelona

Los viajeros se apiñan en el tren a medida que se acerca a Barcelona (Pedro Catena)

 

Las reclamaciones que el Maresme negociará con la Generalitat no sólo se centran en la mejora de frecuencias ferroviarias. Tal como establece la Declaració del Maresme, el compromiso que firmaron en el 2015 todos los ayuntamientos y entidades cívicas de la comarca, se reclama la conversión de la autopista C-32 Montgat-Palafolls en una vía comarcal una vez caduquen los peajes en agosto del 2021. Para ello es preciso recuperar la inversión estatal de 400 millones de euros para pacificar la N-II y convertirla en un “paseo cívico”.

La Vanguardia, 02.01.2020

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