Malasaña, el ‘self service’ de los pisos turísticos

El ‘boom’ de los pisos turísticos sigue descontrolado en Madrid donde ni siquiera el Ayuntamiento sabe al detalle el número de establecimientos de este tipo que operan en la capital. La estimación oficial se mueve en una horquilla de entre 8.000 y 10.000 viviendas y, pese a los controles municipales, la cifra está lejos de acabar. Especialmente en Malasaña.

Aunque la Campaña para la Inspección de Apartamentos y Viviendas de Uso Turístico iniciada en julio por el Consistorio ha decretado el cese de actividad de 338 negocios, las páginas que ofertan estos servicios han incrementado su inventario de verano a Navidad, señal inequívoca de que los dueños no temen a la regulación oficial. Como también lo es la impunidad con la que muchos de ellos operan saltándose las recomendaciones que el Ayuntamiento espera convertir en leyes a lo largo de 2019. Entre ellas que para la legalización de estas viviendas tengan que tener una entrada independiente por la calle a la del resto de vecinos para evitar la gentrificación de barrios céntricos de la capital.

La Comunidad de Madrid registró en noviembre 143.623 pernoctaciones en apartamentos

Ajenos a estas directrices, los dueños de los pisos, en algunos casos de hasta media docena en un mismo barrio, han ampliado el catálogo de facilidades dadas a sus clientes. Para simultanear las entradas a los pisos han llegado a anclar las llaves de las viviendas al mobiliario urbano. De esta forma, los dueños se ahorran el tener que hacer la entrega en persona a los inquilinos y los turistas no tienen que cuadrar agendas o esperar a su turno.

Malasaña, el ‘self service’ de los pisos turísticos

Cajetín de llaves para pisos turísticos candado a la calle en Malasaña. (A.M.)

Mediante el envío de la clave, los usuarios abren fácilmente las cajas de seguridad con combinación numérica de cuya localización ya han sido previamente informados. Así pueden acceder a los pisos a cualquier hora del día y/o excediendo el número máximo de inquilinos tolerado, lo que suscita las quejas de los vecinos que claman ante una solución para sus problemas -la Comunidad de Madrid registró en noviembre 143.623 pernoctaciones en apartamentos siendo el destino preferido por los viajeros que se alojan en pisos turísticos-.

Hartos de esperar con los brazos cruzados, la plataforma ‘Stop Pisos Turísticos’ promueve las campañas ‘Comando Loctite’ y ‘Comando perruno’ en rechazo a la “turistificación” de Madrid y que invita a los vecinos a inutilizar tanto pegamento rápido como excrementos de animales para inutilizar los candados y “proteger su seguridad” ante la proliferación de cajas de seguridad en las que las llaves de sus portales quedan al acceso de cualquier viandante.

“Imagina que las llaves de tu casa estuviesen al alcance de cualquiera, en cajas que se rompen con una patada” explica Leticia García, voluntaria de la Asociación de Vecinos de Chueca, una de las que se integran en esta plataforma que nació en junio de 2018.

García ha relatado a Europa Press que uno de los principales miedos de los vecinos del centro es lo relativo a la inseguridad, ya que “se puede colar cualquiera” porque el dueño del piso no hace la entrega de las llaves en persona a quienes han alquilado la vivienda, sobre todo por Internet. “Seguimos en alerta terrorista de nivel 4 y es lógico que los vecinos tengan miedo de no saber quién se mete en el piso de al lado”, ha subrayado.

“Imagina estar en tu casa a medianoche y ver cómo un grupo de personas, sobre las que no hay ningún tipo de registro como sí lo hay en un hotel, abre una caja y coge las llaves de tu portal. ¿Y si al devolverlas no cierran bien la caja? Las llaves de decenas de portales estarían en manos de cualquier vándalo o delincuente. Es inadmisible”, reconocen a La Vanguardia algunos vecinos del barrio.

El problema es que los dueños de los pisos se aprovechan de una especie de vacío legal por el que a la asociación le está resultando imposible forzar su prohibición: “Nadie hace caso”, se lamentan. Así describen el callejón sin salida en el que se encuentran: “Hemos ido a comisarías de Policía Nacional y nos han dicho que no son denunciables, a la Policía Municipal, que han dicho que no son cosa de ellos, y a los políticos los hemos contactado por redes sociales y no han respondido, como si no fuera con ellos”.

A pesar ello, califica la campaña de éxito, ya que han conseguido “mucha visibilidad” y apoyo ciudadano ante estos candados. “Ahora recibimos muchísimas fotos de estas cajas por toda la ciudad”, ha celebrado García.

“Se trata de un daño mínimo para los caseros, pero por lo menos que se fastidien y se gasten un dinero extra en reponerlas. También les estamos obligando a estrujarse el cerebro para buscar nuevos escondites. Hemos llegado a ver algunas adosadas a papeleras y contenedores. Qué clase de turismo es el que llega a Madrid si los turistas prefieren rebuscar entre la basura para coger la llave antes de pagar unos euros más en un hotel u hostal?”, protesta Laura, una vecina de la calle Hortaleza. “¿Eso es lo que quieren las Autoridades? ¿Ese es el turismo que ayuda a crecer a Madrid?”.

LA VANGUARDIA

16.01.2019