Santa Susanna instala un campo de Futbolgof como nuevo atractivo turístico

El Ayuntamiento de Santa Susanna (Maresme) ha tardado más de cinco años en poder recalificar unos terrenos agrícolas en desuso en la finca de Can Rosich, una zona junto a un albergue rural del mismo nombre, a pie de la sierra del Montnegre-Corredor, para instaurar un innovador atractivo turístico familiar en Catalunya, el Futbolgolf.

Santa Susanna instala un campo de Futbolgof como nuevo atractivo turístico

Desde que el pasado mes de mayo se inauguró el Futbolgolf Barcelona, un circuito de 18 hoyos similar a los campos de minigolf pero que se juega con una pelota de fútbol, la actividad en la zona es frenética. “Es un atractivo más para consolidar el turismo familiar y deportivo”, reconoce el alcalde de la localidad cos-tera, Joan Campolier. Un destino donde la crisis turística es inexistente, ya que mantiene ocupaciones de entre el 98% en agosto y el lleno absoluto en septiembre en las casi 15.000 plazas hoteleras del que dispone este destino del Maresme.

“Es una forma de aprovechar los terrenos baldíos en beneficio de todos”, reconoce el alcalde. Una afirmación que abona el propietario de la empresa promotora, Active Natura, Alberto Martínez, con más

de 20 años de experiencia en el sector. El éxito es tal que organizarán el primer Open de Futbolgol de Catalunya, asegura el empresario, satisfecho con la aceptación que está teniendo la nueva modalidad combinada.

Este nuevo deporte no es nuevo. Hace muchos años que se practica en países como Suecia, Noruega, Alemania, Checoslovaquia, Francia, etcétera. Desde sus inicios, la WFGA (World Footballgolf Association) con sede en Suecia organiza torneos como el Campeonato de Europa o el Mundial de Futbolgolf, una entidad que ya se ha fijado en la flamante instalación en la costa catalana para futuros torneos.

El objetivo del juego es llegar con la pelota desde el punto de salida hasta al agujero con los mínimos toques posibles. Se trata de una modalidad deportiva apta para todo el mundo, familias, grupos de amigos, empresas, equipos de fútbol, escuelas y turistas.

Las instalaciones se componen de un campo de 18 hoyos homologados, con varios recorridos que varían en dificultad, desde 30 metros hasta los 100 de longitud. El recorrido por donde se desplaza la pelota está marcado por el césped más recortado. Todos los hoyos disponen de un palo con una bandera y el número de hoyo. Así, desde el inicio de cada recorrido, es más visible el lugar donde se debe entrar la pelota, adonde se llega a base de propinar chuts al balón.

En Can Rosich sorprende el gran número de participantes que esperan turno. “Algunos deben empezar desde la mitad para no congestionar el recorrido”. Uno de los participantes es Ivan, un alumno de la escuela local que sitúa la mayor dificultad “en pasar por encima de otros balones que ya están en el circuito”. Otros, como Jan, forofo de Leo Messi, dice que lo más complejo es “dar un efecto a la pelota para curvas”. Para los adultos, como Salvador, un veterano futbolista, “es ideal para mejorar el dominio del balón”, ya que la diversidad de recorridos pone a prueba la habilidad.

La Vanguardia

Turismo, 31.08.2018