El futuro del turismo pasa por el patrimonio cultural

La Agència Catalana de Turisme quiere promover un turismo sostenible y arraigado al patrimonio catalán con la proclamación del año del Turisme Cultural en Catalunya

El turismo es una gran fuente de riqueza. Ahora bien, la forma como se promueve y se gestiona puede convertirlo en un beneficio social y económico o en un problema de convivencia para el país de destino. Turistas de sol y playa, deportistas, empresarios, mochileros... Todos son viajeros pero poco tienen que ver el uno con el otro: en cómo quieren aprovechar su estancia, los motivos de su desplazamiento, sus intereses, en qué invertirán su dinero...

El futuro del turismo pasa por el patrimonio cultural

En un momento en el que diferentes agentes sociales ponen en entredicho los beneficios del turismo, al que se le atribuyen problemas habitacionales y masificación, la Agencia Catalana de Turismo ha proclamado el 2018 como el año del Turismo Cultural en Catalunya. Su objetivo es convertir la cultura y el patrimonio catalán en un motor de atracción turística . Además, también pretende aprovechar esta iniciativa para dar a conocer la oferta cultural menos conocida de Catalunya, dispersar los beneficios turísticos a diferentes territorios y que estos no se concentren en las partes más populares.

El turista cultural: un viajero más comprometido con el entorno y la cultura del país de destino

“Catalunya y España son, mayoritariamente, un destino de sol y playa. El modelo turístico actual presenta síntomas de agotamiento. Es el momento de apostar por políticas que fomenten un turismo más dinámico, más competitivo y sostenible”, destaca Gonzalo Berger, profesor de la doble titulación en Turismo-ADE del TecnoCampus. Aunque el experto estima que el turismo cultural que elige nuestra destinación con motivaciones plenamente culturales representa en la actualidad un escaso 8%, afirma que es una tendencia al alza y que, además, representa grandes beneficios sociales y económicos.

El turista cultural es un viajero interesado en conocer, disfrutar y vivir la esencia y la identidad del territorio que visita. Es un viajero exigente, pero al mismo tiempo triplica su gasto diario en comparación al tradicional de sol y playa. Busca una experiencia única, conocer la autenticidad del lugar, sumergirse en su historia, sus tradiciones y cultura. En resumen, sigue una filosofía de viaje basada en descubrir y conocer: degustar el vino local y entender sus particularidades, disfrutar la gastronomía, las tradiciones, el entorno natural, el arte, su arquitectura...

Aprovechar la herencia cultural de un territorio y convertirlo en un activo económico y de bienestar

“Fomentar el turismo cultural es apostar por un turismo de futuro. Tenemos que ser capaces de entender y valorar el patrimonio como una herencia recibida, y en este sentido tenemos la obligación de preservarlo, pero también de transformarlo en un activo que genere economía y bienestar”, destaca el profesor. “El objetivo de la doble titulación de Turismo-ADE es, en parte, formar a futuros profesionales que tengan una visión transversal del sector y así potenciar un turismo sostenible: con un crecimiento basado en la innovación, respetuoso con el territorio y el medio ambiente. Profesionales capaces de crear empresas o trabajar en el sector privado, pero también en el público... En definitiva, que contribuyan a hacer de la industria turística un sector dinámico y beneficioso para el conjunto de la sociedad”, añade.

LA VANGUARDIA

INNOVACIÓN & TECH, 02.02.2018