El presidente de la CEOE reclama para el turismo "ayudas directas ya"

Ante el riesgo de insolvencia de las empresas turísticas por la prolongación de la crisis del coronavirus, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha reclamado a la Administración que el turismo necesita ayudas directas de inmediato si se quiere proteger el tejido empresarial.

El gobernador del Banco de España da por hecho que tras la crisis habrá empresas inviables

Durante su participación en el seminario online ‘Salvemos el Turismo’, organizado por el Grupo Hotusa este martes, Garamendi ha recordado a las autoridades que el turismo, la hostelería, el comercio y todo el sector HORECA "necesita ayudas directas ya" y que medidas como las líneas de financiación del ICO ya no son suficientes.

Ha insistido en que "la gente está desesperada" ante la prolongación de la crisis de la COVID-19 y ha señalado que "este sector no tiene la culpa" de la situación actual, porque si "está cerrado es por orden administrativa", es decir, porque las autoridades de las 17 comunidades autónomas así lo han decidido.

El presidente de CEOE repasó la evolución de la crisis generada por el coronovirus a partir de marzo de 2019, cuando el problema de las empresas fue de liquidez, pensado que en junio acababa la crisis.

"Nos van a tocar reestructuraciones. Es un hecho", según Garamendi

Ese problema, señaló, se solventó con los ERTE, que han protegido a los trabajadores, "aunque con retrasos", y que "hemos tenido que aprobar prórrogas con distintas criterios conforme ha cambiado el escenario".

Pero recuerda que ahora "las empresas ya no solo están con problemas de liquidez sino también de solvencia" después de que los préstamos del ICO los hayan utilizado para cubrir gastos, como el pago de impuestos, Seguridad Social, entre otros.

Por ello considera que "es necesario más flexibilidad para que las empresas puedan sobrevivir" porque advierte que serán necesarios recortes en el empleo.

“Nos van a tocar reestructuraciones. Es un hecho. Hay 80.000 empresas que ya han cerrado" desde el comienzo de la pandemia”, recalcó.

Reconoció que en la CEOE "estamos preocupados" porque “estamos solventando una crisis con deuda, con un dinero que hay que devolver, por lo que podemos acabar como un país subvencionado”.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: El presidente de Hotusa, Amancio López Seijas, Pedro Hernández de Cos, Antonio Garamendi y Josep Piqué.

Con respecto a la necesidad de las ayudas directas recordó que Alemania ya ha aprobado 10.000 millones de euros para capitalizar a sus empresas, Francia va a destinar una cantidad similar y otros países europeos están tomando medidas parecidas. "Nos guste o no, es por donde hay que ir”, ha recalcado.

En relación con esta necesidad de apoyo público, se preguntó cuál será el destino de los 140.000 millones que la Unión Europea va a ofrecer a España para paliar los efectos de la crisis, que de cualquier manera considera que esas ayudas tienen que venir acompañadas de reformas estructurales.

Un problema de solvencia

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, tuvo palabras también muy positivas para los fondos europeos, que los ha calificado de "un instrumento muy potente" para la recuperación económica y la reforma estructural de la economía española.

Coincidió con Garamendi en que los ERTE y las líneas del ICO han sido fórmulas positivas por ahora para afrontar la crisis, pero matiza que "hay que aceptar que son necesarios instrumentos distintos".

Ha explicado que "hemos mantenido el tejido empresarial casi intacto gracias a los ERTE y los ICO, pero este sector está más endeudado que antes de la crisis". Por ello, considera que las "subvenciones directas son importantes, porque muchas empresas de tener un problema de liquidez pueden llegar a sufrir un problema de solvencia".

Empresas problemáticas

Pero advirtió que es necesario "no equivocarse con el diagnóstico" a la hora de proteger el tejido empresarial.

Sobre este punto, Hernández distingue tres tipos de empresas problemáticas. La primera es una empresa cuya demanda estructural no va a cambiar, aunque le ha afectado la crisis pues está endeudada e incluso puede desaparecer. Necesitarían reestructurar deuda, capitalización o ayudas directas.

Hay otras empresas que sí verá afectada su demanda estructural, pero con un ajuste interno serán viables. Un ejemplo son las empresas afectadas por el teletrabajo, que va generar nuevos patrones de consumo.

Y en tercer lugar están las "empresas no viables", a las que "no tiene sentido mantener con un apoyo público, porque no es solo tirar el dinero sino que generan baja productividad".

Salida incierta

Por su parte, el exministro Josep Piqué también apuntó al riesgo de que la crisis termine por destruir el tejido empresarial.

Recordó que "cuando comenzó esta pesadilla, se pensó que la crisis iba a ser corta y la recuperación iba a ser en ‘V’. Ahora ya nadie habla de ello puesto que la salida de la crisis es en este momento incierta".

Pero en este escenario tan sombrío defendió el papel de Europa y el euro porque "si no estuviéramos en la UE nuestro país estaría en default". Alabó por ello la respuesta de las instituciones comunitarias por una "solidaridad mutua" y la implementación de los fondos dirigidos a modernizar el tejido reproductivo europeo que instó a aprovechar.

Hosteltur, 27.01.2021